Apenas termina la presentación, Ignacio Ambriz sale rápido
rumbo al vestidor. Se pone la ropa de entrenamiento y sale al campo junto con
sus jugadores. El primer ensayo futbolístico del nuevo técnico de Chivas deja
ver rápidamente su idea.
En su primer entrenamiento, utiliza tres defensores centrales, Héctor Reynoso, Kristian Álvarez y Jonny Magallón, acompañados en la línea de cinco por dos volantes, Xavier Báez por derecha y Miguel Ponce por izquierda.
Ordena dos mediocampistas de contención, Antonio Gallardo y
Patricio Araujo, para dejar tres hombres al frente: Érick Torres fijo en el
área, Omar Arellano por la banda derecha y Julio Nava por la izquierda.
"Es cierto que tengo poco dirigiendo, pero busco tres cosas: orden, intensidad y posesión de la pelota. Ojalá que con esas tres cosas a la afición de Chivas le guste. A lo mejor mucha gente no está contenta de que venga, pero confío en lo que trabajo para poderme quedar algunos años acá", explica el estratega.
Los jugadores, por su parte, lo reciben de buena forma.
Sorprende a algunos la claridad de sus conceptos. Desde el primer
entrenamiento, afirman, transmite lo que pretende del Guadalajara dentro del
terreno de juego.
"A mí me gustó mucho el que haya plasmado tan clara su idea. Eso nos da la oportunidad de saber bien qué es lo que quiere. Ya no hay tiempo para inventar nada, vamos a seguir la filosofía que trae él. En el trabajo de hoy se vio muchísimo lo que él va a querer", afirma Patricio Araujo.
"Es una nueva etapa, ya tenemos tres partidos y no podemos
dar marcha atrás. Tenemos cero puntos y esto tiene que ser un parteaguas para
ir buscando un mejor lugar dentro de la tabla", añade el Pato.