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Apenas siente el oleaje del mar en sus pies y sonríe. Y es que hace apenas tres meses, la vida le cambió a Daniel Corral y aún no lo asimila por completo. Es la nueva figura de la gimnasia artística mexicana.
"Imagínate, estoy viviendo una etapa nueva llena de sorpresas y de retos. De pronto todos los reflectores voltearon hacia mí y trato de manejar el momento con inteligencia. No me creo falsos protagonismos, simplemente soy un atleta que ha sabido responder a su país, nada más", cuenta a EL UNIVERSAL el seleccionado, medallista de oro en la modalidad de barras paralelas del Preolímpico de la especialidad y en la reciente Copa del Mundo de Gimnasia en Croacia.
El agua está helada y la brisa sopla fuerte. Es el escenario ideal para Daniel, quien después de años, volvió a entrenar en la playa. Igual que cuando era un niño.
"Son los mismos sueños, la misma pasión por la gimnasia. Estar aquí me inspira, me motiva a siempre mirar más alto, tan alto como una medalla olímpica".
Con 22 años cumplidos, Corral se ganó el respeto internacional luego de conseguir su pase a Londres y llevarse la medalla de oro en las barras paralelas durante el preolímpico de la especialidad en la capital británica en enero. Un logro que despertó del letargo a la gimnasia mexicana varonil, luego de 20 años de ausencia en justas veraniegas.
Pero el capítulo está cerrado. No hay tiempo para festejos, sólo para trabajo. Restan menos de tres meses para la apertura de los Juegos Olímpicos y aún hay un compromiso que cumplir.
"Es a México al que tengo que responderle. Apenas di el primero de muchos pasos más que tengo que caminar. El oro en Croacia en la Copa del Mundo me hizo darme cuenta de que hemos hecho las cosas muy bien. Además, pretendo inculcarle a la juventud un buen ejemplo, que sepan que el deporte, cualquiera que sea, es increíble para la formación de personas en cualquier rol que nos toque desempeñar. Soy un afortunado de la vida y me encantaría compartir mis experiencias con todo el que lo desee".
Desde su repentina fama, las propuestas han caído por racimos para Daniel. Televisoras y marcas de todo tipo se le acercan para convencerlo de ser su imagen. La respuesta siempre es la misma: "No".
"Creo que todo es una recompensa a todo el trabajo realizado, pero por ahora lo que nos importa no es dinero, sino crecer como personas y en lo deportivo. Hemos recibido como 15 llamadas, pero tomamos la determinación de hacerlas a un lado. Por ahora no tengo tiempo deatender compromisos, porque mi objetivo principal es no defraudar a México en Londres. Todo mi tiempo está ocupado en prepararme".
De algo más está orgulloso el ensenadense: su equipo de trabajo.
"Quiero demostrar que no se necesita contratar a alguien foráneo para conseguir resultados. En mi equipo todos somos mexicanos y creo que no hemos quedado mal. Hace falta valorar mucho a nuestra gente y darle la oportunidad de demostrar sus capacidades".
El gimnasta es franco y confiesa que dos son los pilares que sostienen sus sueños: Dios y su familia.
"De cada uno he tomado lo mejor y para ellos son todos mis triunfos. Heredé el amor por la gimnasia de mi hermana que ya la practicaba antes que yo aunque ahora esté en el retiro; de mis padres tengo la pasión por la medicina y espero después de Londres poder terminar mi carrera. Mi hermano también es mi modelo a seguir, ahora estudia el sacerdocio y es un hombre admirable".
Y Daniel, aquel niño que a los tres años comenzó su idilio con la gimnasia, sueña. La imagen se repite en su mente: el podio olímpico.
fjs