hector.morales@eluniversal.com.mx
Consejero, maestro, un ser cálido que siempre lo arropó... Enrique Meza no es un simple técnico para Emanuel Villa: “Es un padre para mí”, resume el delantero de los Pumas.
Enseñanzas fuera de la cancha cuando lo tuvo como entrenador en Cruz Azul durante varios años. Gestos paternales por los que El Tito siente agradecimiento hacia El Ojitos, a quien enfrentará el domingo en CU, cuando reciba al Toluca.
“Uno le está muy agradecido, porque no solamente ha sido un gran entrenador, sino que nos ha enseñado mucho, ha sido como un padre. Me enseñó muchas cosas de la vida, de la familia y un montón de situaciones que hacen que sea un técnico diferente, le estoy agradecido y seguramente le daré un gran abrazo”, avisa.
Meza, hoy estratega de los Diablos, tuvo como uno de sus pupilos a Villa. En La Máquina cementera vivieron momentos agridulces. Así como llegaron a la final, también quedaron eliminados en fase regular.
Incluso, llama la atención que en momentos de apremio, cuando más se necesitaban goles El Ojitos sacara a Emanuel, su mejor delantero.
—¿Se llevaban mal?
El rostro del sudamericano se trastoca con extrañeza. Responde sincero: “No sé de qué mala relación pueden hablar, lo que puedo decir es que es como un padre para mí”.
La peligrosidad del hoy equipo de “su padre” es manifiesta para Villa. Tres triunfos y un paso perfecto en el recién iniciado Apertura 2012.
En cambio, los Pumas vienen dando tumbos tras una derrota ante el Tijuana. Mas la localía envalentona al atacante felino. Saca las nuevas garras que adquirió a su llegada a CU y deja en claro que en el Olímpico no deben dejar escapar unidades. Es decir, Villa le quiere faltar al respeto a su figura paterna dentro del futbol.
“Nosotros en casa tenemos que ser protagonistas siempre, tratar de que los tres puntos se quedan acá, no sé si somos favoritos o no, porque Toluca viene de tres victorias consecutivas y nosotros de un tropiezo, pero le tengo mucha fe al equipo para cosechar en casa”, explica.
¿Y el gol? Anotar es el alimento de Emanuel Villa. En los primeros tres encuentros no ha podido hacerse presente, le duele. El Tito tiene su espíritu intranquilo.
“Deseo que lleguen las cosas, que vuelva a encontrar la anotación pronto. Los delanteros vivimos del gol, si digo que no me urge, estoy diciendo una mentira. Siempre necesito de eso para mantener nuestra alma tranquila. Es como un alimento que se necesita”, reconoce.
Villa desea que la espera por hacer gol termine pronto y aunque es duro no marcar, “no será la primera ni la última vez que tenga una racha así”.