Inés Sainz

¡Dios existe!

Eduardo Brizio nos habla sobre el inicio de la Eurocopa

 

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México, DF
lunes, 11 de junio de 2012 | 07:39

Para todos los que queremos y amamos el futbol ha arrancado una edición más de la Copa Europea de Naciones, mejor conocida en el bajo mundo del balompié como la Euro. Durante 24 días, 16 equipos lucharán por la gloria de alzarse con la victoria.

Se trata de la tercera ocasión en que se disputa en dos países, pero la primera en que ambos son del este del viejo continente.

Las deficiencias en infraestructura turística, hotelera y de las vías de comunicación dejan mucho que desear, así como los problemas políticos latentes que involucran al racismo y a las huelgas, que no tardan en hacerse evidentes.

Sin embargo, “votos son amores”, es decir, el hecho de que Michel Platiní haya podido perpetuarse en el poder de UEFA se debe precisamente a que la mayoría de los países de atrás de la ex Cortina de Acero le otorgaron el apoyo correspondiente sufragando en su favor.

A cambio, el ex astro del futbol francés se comprometió a otorgarles la sede de la Euro. Es más, está pendiente que a Rusia le den la oportunidad de organizar la Copa del Mundo. De mí se acuerdan.

Los expertos afirman que la Eurocopa no es otra cosa que el Mundial sin Brasil y Argentina, mientras que el filósofo del futbol, Jorge Valdano, se ha tomado el atrevimiento de afirmar sarcástico que se trata de “la Copa del Mundo... sin pobres”, en una clara alusión a la ausencia de las estrellas africanas y sudamericanas.

De cualquier forma, se avecina una bacanal de futbol de 24 kilates. Imagínense ustedes que podemos ver a Cristiano Ronaldo, con Portugal; a Andrés Iniesta, con España; a Franck Ribéry, con Francia; a Mezut Özyl, con Alemania; a Robin van Persie, con Holanda; Wayne Rooney, con Inglaterra; Mario Balotelli, con Italia, Andrei Arshavin, con Rusia o Zlatan Ibrahimovic, con Suecia, por mencionar solamente unos cuantos.

Si me preguntan por mis preferencias personales, lo único que les puedo decir es que por las venas de los Brizio corre sangre italiana.

Porque oiga usted, aunque viene lo mejor, luego de disfrutar del triunfo de Alemania sobre Portugal el pasado sábado o del empate a un gol entre España e Italia, ayer domingo, podemos salir a la calle a gritar emocionados... ¡Dios existe!

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