México vuelve a escribir un capítulo más en su historia. Ayer, la Selección Nacional que nos representará en los Juegos Olímpicos volvió a escena para demostrar de qué está hecha y revivir así la misma alegría que nos regaló en los Juegos Panamericanos para consagrarse con un título más.
El Tri olímpico se ha encargado de disipar dudas y de hacernos soñar en este camino que tiene a Londres como su principal y más fuerte reto. ¡Misión cumplida! Luis Fernando Tena ha sabido llevar por buen camino a este grupo de jóvenes que con base en corazón, un extraordinario nivel y competitividad logró conquistar por primera vez en su historia el certamen llamado Esperanzas de Toulon al golear 3-0 a una Turquía que solamente había recibido dos tantos en el certamen.
Y es que a pesar de que es un torneo netamente de preparación, hemos podido atestiguar el nivel que le veremos a México en la justa veraniega, y por supuesto hemos sido partícipes del notorio crecimiento de algunos jugadores que, me atrevo a decir, se han ganado ya su lugar en Londres.
Gratas sorpresas nos ha dejado este certamen, que significa la última prueba para los nuestros previo al máximo evento deportivo de este año. Al hablar de este combinado, me es inevitable reconocer el gran nivel de jugadores como Héctor Herrera, mediocampista del Pachuca, que me ha sorprendido con su iniciativa y talento nato para hacerse de espacios y distribuir el juego, mismo que además lo catapultó para ser reconocido como el “Mejor Jugador del Torneo”.
Por otro lado está Cándido Ramírez —reciente campeón del futbol nacional con el Santos— quien fue el artífice del mejor gol del torneo, ese que nos emocionó en la victoria ante Holanda en semifinales, y por el que también recibió un reconocimiento especial. De Cándido puedo decir que, a pesar de que no ha tenido tantos minutos en su club, lo que le hemos visto en Francia nos basta para etiquetarlo como una de las revelaciones mexicanas y una gran promesa para los próximos torneos que dispute con la casaca de la escuadra nacional.
Además, México cuenta con un goleador nato, un hombre que ha resurgido en el país galo y que se convirtió en el máximo anotador no sólo del Tri, sino de todo el torneo: Marco Fabián de la Mora, quien igualó la legendaria marca que el atacante inglés Alan Shearer había conseguido en el torneo en 1991.
Asimismo, el liderazgo con el que el defensa Hiram Mier ha sabido darle seguridad e inyectar de ímpetu a sus compañeros nos hace pensar que México es una escuadra compenetrada, que si bien necesitará del refuerzo de hombres de experiencia y jerarquía, nos hace soñar con unos Olímpicos diferentes, pues a pesar de que aún no hay que echar las campanas al vuelo, estos jóvenes nos han demostrado sus ganas y talento para brillar ante cualquier rival.
Es momento de serenarnos, pero también de poner toda nuestra confianza en este grupo; de prepararnos para el torneo olímpico que, sin duda alguna exigirá un mejor nivel, y de que El Flaco Tena ponga sus cartas sobre la mesa a partir de las cuales definirá a sus tres refuerzos para encarar aún más fuertes el torneo londinense.
¡Felicidades a esta Selección que ha vuelto a hacer historia!