Hace no mucho se habló sobre cómo podría resultar más interesante nuestra Liga, cómo llevar más gente a los estadios y cómo hacerla más atractiva para la televisión. Se promovieron propuestas, se vinieron abajo otras y se analizaron sistemas de competencia hasta modificar algunas reglas.
Todo se redujo a eliminar los grupos para evitar zonas de confort.
Ante esto y ante la somnolencia que siento por los medicamentos debido al cuadro gripal que presento, mi imaginación se elevó a niveles insospechados al grado de figurar lo que sería nuestro futbol si existiera una regla permitiera a cada Director Técnico jugar quince minutos en el momento que él lo creyera necesario.
Una idea revolucionaria, una incongruencia que atraparía a muchos, un sueño guajiro que detonaría toneladas de morbo en el campeonato.
Imaginemos por un momento que el “Tuca” Ferreti al ser testigo de un cerrado duelo, decidiera poner fin al letargo de un Tigres-Estudiantes con la oportunidad de cobrar un tiro libre directo con potencia para después celebrarlo con Lobos.
Pensemos por un instante lo atractivo que resultaría ver a Benjamín Galindo arrebatar el esférico a Ludueña para ejecutar un disparo. El público se pondría de pie antes de que el “Maestro” se perfilara.
Qué decir del “Piojo” Herrera, pediría su cambio para encontrar mayor profundidad y mejor cobertura pegado a la banda. Sería un deleite con la madurez adquirida, el porte y elegancia que ahora lo caracterizan. Miguel y Kikín la “romperían”.
Imaginemos a Don Melquiades Sánchez –voz oficial del Estadio Azteca- anunciar el siguiente cambio: sale con el número 6, Juan Carlos Valenzuela… ingresa con el número 4 Alfredo Tena. Aquello retumbaría hasta Calzada de Tlalpan y a toda “Monu” se le enchinaría la piel.
Otro gran atractivo para las tribunas sería ver al “Jefe” Boy dejar los gritos desde el banquillo para colocarse el uniforme con short ochentero incluido y dar cátedra de cómo repartir juego. Surtiría balones tan precisos que hasta Sabah luciría.
O bien que Mohamed utilizara los quince minutos “reglamentarios” para regalarnos una genialidad como las que escribió en su época dorada con Toros Neza, algo así como un pase de “tres dedos” para Pepe Sand.
Para la afición Puma, nada como ver un penal cobrado por Memo Vázquez y para la afición Chiva el ingreso de Quirarte para “ordenar” a Kristian Alvarez.
Imaginemos una dupla contundente, goleadora e intimidante de Gallos Blancos con Carlos Bueno y José Saturnino Cardozo. Serían 15 minutos de sufrimiento para cualquier defensa y un deleite ofensivo para todo espectador. Me emociona nada más de pensarlo. Bueno hasta Raúl Arias reconsideraría su propuesta.
Sé que nunca sucederá, pero con solo imaginar, me volvería a formar horas por un boleto para ver a las joyas que hoy tenemos como entrenadores.
Yo sí pagaría por esos 15 minutos de ensueño y los directivos pensarían mejor a qué D.T. contratar.
Twitter @CARLOSLGUERRERO