Inés Sainz

Acostumbrados vs Obligados

Nuestro columnista Carlos Guerrero nos da su visión sobre la gran final del futbol mexicano entre Tigres y Santos

 

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México, DF
lunes, 5 de diciembre de 2011 | 10:11

Esta vez el “Volcán” no hizo erupción. Fueron simples fumarolas pero suficientes para dejar fuera al incómodo invitado queretano. Por la vía del autogol, Tigres es finalista.

Para la sedienta afición de Tigres que ya exige un título, hoy importa más el fondo que la forma, importa más el qué y no tanto el cómo. Los no-Tigres y los anti-Tigres son los realmente “indignados” por el estilo –según algunos puristas- poco atractivo. Los que son parte de esa magia felina, son fervientes creyentes del “Tuca-Style”.

Tigres no se desgastó en sus dos rondas previas a la final. Acumula suficiente oxígeno. En su manera de llevar –y sobrellevar- el juego ante Querétaro dejó reserva suficiente para su verdadera prueba de fuego. Da la impresión que desde los cuartos de final, “Tuca” administró al equipo no para dos juegos, sino para llegar a la disputa de seis. Guste o no, ese es su estilo y eso domina.

Santos a diferencia de Tigres llegará a la final con más suspiros de aflicción que de plena satisfacción. Los cuatro juegos que ha disputado los ha llevado a niveles de altas pulsaciones. Demasiado nerviosismo, cierres cardiacos y un sufrimiento innecesario. Pero así es Santos y esa es la euforia que le favorece para reaccionar, para sacar el orgullo y crecerse. No le incomoda jugar al filo de la navaja. Le gusta desafiar al margen de error porque se sabe potente y contundente al frente.

Su mejor arma es la parte alta y paradójicamente es su mejor defensa. Mientras más ataque y menos defienda más cerca estará del éxito.

Se enfrentarán la mejor ofensiva y la mejor defensiva. Los amantes de las volteretas, de las goleadas, de la euforia ante los seductores de la estrategia, los dominadores de la paciencia y de la asfixia psicológica.

Son dos de los mejores planteles, si no es que los dos mejores y punto. Suficientes individualidades para matar y aniquilar cuando el juego esté congelado.

Será una intensa serie final; con un Santos acostumbrado a llegar y ganar, a perder y volver… ante los obligados, muy obligados Tigres, acostumbrados a gastar, a no ganar y sólo a ilusionar.

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