Hace unos días recordaba en este espacio la brillante participación del Cruz Azul en la Copa Libertadores del 2001, en la que con un equipo repleto de grandes jugadores de la talla de Óscar Pérez, Juan Hernández y Francisco Palencia, logró situar a nuestro país en el lugar más alto que algún equipo haya conseguido tratándose de esta competición.
A pesar de que en aquella ocasión perdió la Final ante el Boca Juniors, el conjunto celeste logró una hazaña que, en esta nueva edición del torneo más importante a nivel de clubes en el continente, se vislumbra alcanzable.
El buen paso que mantiene el club que ahora dirige Enrique Meza ilusiona a todo México, pues a diferencia de aquella ocasión, esta vez el equipo se ve pleno y nos ha demostrado con base en resultados que disfruta del momento que hoy lo tiene líder de Grupo e invicto en el certamen.
El perfecto debut de la semana pasada en suelo paraguayo no sólo dejó satisfechos a quienes por momentos habían dudado de la capacidad de un cuadro que ha ido en franca mejoría y que si bien en el torneo local no ha podido convencer del todo, mantiene también el invicto y una buena posición en la tabla.
Asimismo, el ímpetu y garra que los jugadores pusieron sobre el terreno de juego el martes pasado cuando enfrentaron al Deportivo Táchira en el estadio Azul, mantiene viva la ilusión de que esta plantilla de jugadores romperá con los pronósticos, pues es desde ahora, un serio contendiente para adjudicarse la Copa pese a que aún falta un largo camino por recorrer.
Hoy el renacimiento de Javier Orozco, quien por cierto comparte el liderato de goleo con tres tantos junto a Junior Fernándes de la Universidad de Chile; el liderazgo de Christian ‘Chaco’ Giménez, la contundencia de Emanuel Villa y la velocidad del recién llegado Maranaho, nos hacen pensar que, pese a la dificultad que conlleva disputar dos torneos al mismo tiempo, Cruz Azul podría terminar con casi 15 años de sequía de título y conquistar la Copa Libertadores, misma que, de concretarse, sería un aliciente importantísimo para una institución ávida de campeonatos y que de alguna manera, compensaría los fracasos y desilusión que desde hace ya muchos años tiene a su afición insatisfecha.