Inés Sainz

Dar o no dar la mano

No estrechar las manos haría fría la relación entre deportistas, dicen

 

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México, D.F.
miércoles, 7 de marzo de 2012 | 06:01

Dar o no dar la mano. That is the question, esa es la cuestión, porque, según una nota procedente de Inglaterra: “los atletas británicos deberían evitar estrechar la mano durante los Juegos Olímpicos  por prevención”.

Y agrega: “La Asociación Olímpica Británica y su médico principal, Ian McCurdie, creen que cualquier pequeña enfermedad puede afectar a las opciones de triunfo del equipo anfitrión”, según informa la cadena pública BBC.

Preguntado si los saludos a rivales y dignatarios deberían evitarse durante los Juegos, McCurdie aseguró que cree que “dentro de lo razonable, sí”.

El anuncio sorprende, porque si algo caracteriza al espíritu olímpico es la cortesía y el tradicional ritual que ello conlleva. En prácticamente todas las civilizaciones, darse la mano es símbolo de amistad, afecto y camaradería. Es la forma de saludo más popular.

En sus comienzos era una señal de paz: se daba para demostrar que no se empuñaba un arma….

La recomendación de que el equipo anfitrión no dé la mano a los visitantes conlleva una señal inversamente proporcional al espíritu caballeresco que suele imperar. El saludo, habitualmente de mano, forma parte del protocolo y del ordenamiento del espectáculo como ceremonia pública solemne.

El barón Pierre de Coubertin instauró el tradicional juramento olímpico, que un representante del país que invita debe pronunciar: “Juramos que nos presentamos en los Juegos Olímpicos como competidores leales, respetuosos de los reglamentos que los gobiernan y deseosos de participar en ellos con el espíritu caballeresco para honor de nuestros países y gloria del deporte”.

Dar la mano a otro es entregar afecto, respeto y amistad. La capacidad expresiva de este gesto es equiparable a la de los ojos. También es una manifestación del espíritu cuando éste no se manifiesta por la vía acústica.

Incluso hay un hermoso lenguaje utilizado por los sordomudos con el que expresan pensamientos, ideas, y emociones. Según san Gregorio de Niseno (329- 389 d d C), “las manos del hombre están ligadas al conocimiento, a la visión, pues tienen por fin el lenguaje”.

La medida recomendada por Ian MacCurdie tendría justificación en el caso de que hubiera una epidemia. Para el doctor Carlos Tapia Rombo, “el ser humano no puede prescindir de hábitos de comunicación por males estacionales que suelen ser recurrentes.

A reserva de que haya una epidemia, no hay ningún problema en saludarse. Puede haber algún virus, pero éstos sólo viven unos segundos en las manos, a menos que haya secreciones abundantes.

En una época normal, no tiene sentido evitar el saludo de mano porque eso haría muy fría la relación entre los deportistas en medio de un ambiente que debe ser cordial”.

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