Inés Sainz

El Bullying en el futbol

Nuestro columnista escribe sobre el bullying, la bulimia y la anorexia del futbol

Ciudad de México
martes, 3 de enero de 2012 | 06:39

A mi hermana Paty, por su cumpleaños.

La frase del día sin opción múltiple:

“Que nunca te falte un sueño por el que luchar, un proyecto qué realizar, algo que aprender, un lugar a dónde ir y alguien a quién querer... Feliz Año 2012”

Ignacio Suárez Mercado

Esperando que este 2012, se les cebe la profecía a los mayas para que Dios los llene de salud sobre todo y puedan perseguir sus metas, que es misión nuestra y no divina, quiero escribir mi primera columna haciendo una reflexión sobre lo que está sucediendo en la intimidad del futbol de cancha a nivel mundial, que cierto, en muchas cosas ha mejorado pero que en otras se está sobredimensionando, sobreprotegiendo.

 

LA PREHISTORIA

Que yo recuerde, desde mis ya lejanos años mozos, lo mismo en la legendaria cancha de tierra del “Venustiano Carranza” junto a la Secundaria No 26, de mi querido principado de “Atlacomulco, Beach”, que en las canchas de Metepec, donde el  club deportivo Toluca estrenaba instalaciones de entrenamiento, que en el “Coruco” Díaz, de Zacatepec, o en el “Cerrito” en Monterrey, donde este servidor perseguía sus sueños de debutar en la primera división, las mentadas de madre, las mofas sobre el aspecto o defectos físicos, las sacadas al balcón de truculentas historias románticas de novias, hermanas o parientes para sacar de quicio al rival, eran cosas de cada partido. 

 

Quiero dejar bien claro que de ninguna manera digo que esta común práctica estuviera bien, por supuesto que no, ni mi intención es alentarla. De lo que estoy completamente seguro es que no por haberla sufrido y en otras propiciado,  me quedé traumado, ni tuve que ver al psiquiatra, ni me recetaron terapias contra la neurosis, ni pastillas para la depresión. No crecí acomplejado, a lo mucho tuve que recibir severos regaños de parte de “Doña Elenita” cuando fui victimario, o bien una dosis de bistek crudo en el ojo para bajar la hinchazón y lo morado cuando me tocó ser víctima.    

 

GUERRAS Y TREGUAS

Sin la intención de ser machista, en aquel tiempo, decíamos; “el futbol era un juego de niños, no de niñas chimoleras y chillonas”. Lo que pasaba en la cancha, se quedaba dentro de ella. Todos sabíamos que una vez terminada la “guerra” de 90 minutos, bajada la calentura, uno podía convivir con el “enemigo” con su rigurosa “chela” de por medio, riéndonos a carcajadas de travesuras o insultos proferidos o recibidos durante la “batalla”, como si nada hubiera pasado. Era simplemente, parte del ritual, la obscura parte del futbol. Hechos, que aún siendo nada recomendable,  fue sin duda gran terapia para temblar el espíritu, para domar el carácter, para adquirir frialdad y serenidad en los momentos claves, no sólo para el juego, sino también para la vida. Ese precisamente es el secreto del futbol además de meter más goles que el rival.  

¿BULLYING FUTBOLISTICO?

Escribo esto luego de conocer la exagerada dimensión del castigo de Luis Suárez, por insultos racistas al francés Ebra. Nadie lo vió, ni las cámaras de televisión. Se tuvo que abrir una exhaustiva investigación donde hasta intervino la Scotland Yard. ¿Así o más exagerado? Carajo hay cosas que a la policía, al futbol y al mundo le deben importar más. Es como si se persiguiera de oficio a todo aquel escuincle que según un niño consentido le “saco la lengua” y lo acusó con la maestra. Al paso que vamos no tardará el día en que aparezca un teléfono 1-800 para que se denuncie de manera anónima a quien haya sufrido “Bullying futbolístico”. Por supuesto que ese no es el camino.

 

Lo que hay que combatir es la “bulimia” que provoca vómito futbolístico cada partido en aras del resultado, con recetas de mercadotecnia. La “anorexia” de un deporte espectáculo crece como una plaga. Eso es lo que se tiene que erradicar. El resto sólo que haya flagrancia evidente con todas las agravantes; premeditación, alevosía y ventaja. No se vale ser más papistas que el papa. Hay sacerdotes que rezan todo el día, que no cuelgan la sotana, sólo se la arremangan por las noches y algunos hasta son precursores de pederastía. El futbol, debe seguir en esencia como en sus orígenes, con sus secretos de confesión en la cancha, que ahí se dicen, ahí se guardan, ahí se quedan. No se vale satanizarlos, grave es lo que sucede en otros llamados deportes como la UFC, carnicerías peor que circo romano, que muchos trasmiten, que cadenas internacionales sin ética transmiten en horarios para niños, sin recato alguno. Como diría el maestro Fernando Marcos; “eso pienso yo, pero usted; ¿qué opina?

 

Comentarios, sugerencias y reclamaciones enviarlos a fantom110@hotmail.com y/o mi twitter @fantasmasuarez recuerde que tenemos una cita martes y jueves. Hasta entonces.

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