Inés Sainz

El deporte educa, libera y disciplina

El deporte contribuye a la educación de niños y jóvenes. En una época caracterizada por el sedentarismo y la tecnología, es un medio masivo de enseñanza que permite desarrollar tanto las facultades físicas como intelectuales.

 

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México, D.F.
viernes, 11 de mayo de 2012 | 00:37

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Según el filósofo alemán Emmanuel Kant (1724-1804), “el fin de la educación es desarrollar todas las facultades humanas. Llevar hasta el punto más alto que pueda ser alcanzado todas las fuerzas que anidamos en nuestro interior y realizarlas lo más completamente posible”.

La práctica deportiva no sólo educa, sino que fortalece, libera y disciplina. Educa porque inculca reglas y modelos para la acción, a la vez que desarrolla aptitudes motrices y psicomotrices relacionadas con los aspectos cognitivos, afectivos y sociales. Incluso aporta valores que motivan a actuar en forma honesta consigo mismo y con los demás.

Puesto que muchos deportes se practican al aire libre, en contacto con la naturaleza, enseñan lo que no se aprende en las aulas o no está en los libros. Para el naturalista inglés John Lubbovk (1834-1912), “La tierra y el cielo, los bosques y los campos, los lagos y los ríos, la montaña y el mar son profesores excelentes, y nos enseñan a algunos de nosotros más de lo que podemos aprender en los libros”.

Como demostración de destreza, el deporte fortalece la autoestima, libera energías y cataliza pasiones. Según L. Volpicelli, “el deporte libera al individuo de su papel acostumbrado que consiste en recibir órdenes y ejecutarlas automáticamente en el aniquilamiento absoluto de su yo. Cuando se encuentra en la arena deportiva, tiene la ilusión de ser útil para algo, de adquirir iniciativa propia”.

También sublima la agresividad. El sociólogo Jean Marie Brohm, en su ensayo Sociología política del deporte, dice: “Las manifestaciones deportivas son una forma de canalización de la energía masiva hacia unas instituciones de orden. No sólo lo respetan, sino que instauran su propio orden. En otras palabras, constituyen una válvula de seguridad, socialmente controlada, para la ebullición posible de las masas... El problema de la sublimación de la violencia agresiva, física, muscular es, como Sigmund Freud lo demostró, la gran cuestión que descansa en la sublimación de los impulsos”.

 

La práctica deportiva también fomenta la disciplina, entendida como  observancia de métodos y procedimientos necesarios para lograr un propósito. El escritor estadounidense Truman Capote (1924-1984), dijo que la disciplina es la parte más importante del éxito. Incluso un proverbio irlandés dice: “quien vive sin disciplina, muere sin honor”;  pero es un medio, no un fin. El filósofo alemán Conde de Keyserling (1889-1946), advirtió: “la disciplina es, por una parte, el mejor camino para la libertad; pero si se le concibe como un fin en sí misma, degrada al hombre, convirtiéndole en autómata”.

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