Esta semana estuve en Londres para cubrir el Torneo de Maestros de la ATP, el cual es algo así como la final de la gira mundial de tenis donde se enfrentan los ocho mejores jugadores del año.
Y es aquí donde me parece que vi uno de los momentos más emotivos e importantes de este 2011: Roger Federer volvió a escribir un capítulo dorado en su ya brillante carrera con el sexto título conseguido en este certamen, superando el récord de Pete Sampras e Ivan Lendl.
Federer venció en una apretada final al francés Jo-Wilfried Tsonga, quien ha trabajado bastante en las temporadas recientes para ascender en el ranking y pelearle de tú a tú a los mejores jugadores del mundo, y en esta ocasión no fue la excepción.
Tsonga se repuso de manera increíble en el segundo set, poniendo en serios aprietos a Federer al mandar el duelo a un tercer episodio, en el que el suizo nos dio una nueva muestra de por qué fue durante tanto tiempo el número uno del orbe.
Con este resultado Federer llegó a 70 títulos en su trayectoria y recuperó mucha de la confianza que había perdido durante la temporada, ya que cerró el 2011 con 17 victorias consecutivas olvidándose del trago amargo que representó no ganar siquiera un título del Grand Slam y no saberse vencedor en un lapso de 10 meses, pues recordemos que sú ultimo título antes de la victoria del 6 de noviembre en Basilea, había sido el 7 de enero en Doha.
Roger Federer es el mejor tenista de la historia, y con un cierre como el que tuvo ayer domingo, me parece que en el 2012 lo veremos con un semblante distinto y con las mismas ganas que lo llevaron a la cima de este deporte, por lo que si de alguien deberán cuidarse tipos como Novak Djokovic, Rafael Nadal y Andy Murray es precisamente de Roger Federer, a quien deberán ver como uno de los hombres a vencer y como un auténtico lobo de mar en esto de ganar y saber ganar partidos importantes.