Durante el fin de semana, Televisa Deportes tuvo a bien rendirle un homenaje a don Ángel Fernández, ese magnífico narrador, quien con singular voz y peculiar estilo revolucionó la forma de relatar un partido de futbol, tanto así que hasta la fecha sus pseudo imitadores se siguen contando por montones.
Autor de frases muy futboleras: ”Para todos los que quieren y aman al futbol”, decía invariablemente al arrancar el partido. “Me pongo de pie”, pronunciaba ante una jugada magistral. “El balón entró por donde las arañas tejen su nido”, cuando la pelota se incrustaba en alguno de los ángulos superiores de la portería.
Afecto a ponerle sobrenombres a los jugadores: El Wama a Rafa Puente, Cyrano a Enrique Borja, El Pierna Fuerte a Javier Sánchez Galindo, El Confesor a Miguel Ángel Cornero, El Kalimán a Javier Guzmán. Así llegó muy fresca a mi memoria una anécdota, que me parece oportuno compartir con ustedes, estimados lectores.
Don Ángel ya había abandonado las filas de Televisa y también había sido desairado por el canal del Ajusco, de modo que, contratado por una empresa, viajaba cada 15 días hasta el puerto jarocho para hacer las delicias de los escuchas, transmitiendo el partido de los escualos en vivo para la radio.
Una vez me tocó acompañar a mi hermano Arturo por aquellos lares para pitarle a los escualos en el Luis Pirata Fuente. Una vez terminado el encuentro, nos dirigimos a un restaurante de mariscos para saborear los manjares del mar y rellenar nuestros deshidratados cuerpos (me creerían ustedes) con un par de micheladas, por lo que llegamos un poco tarde para abordar el avión que nos conduciría a la capital del mundo (el Distrito Federal).
Como si hubiese sido ayer, todavía recuerdo la estruendosa voz del personaje que hoy nos ocupa, cuando ingresamos a la aeronave. Al percatarse de la presencia de mi hermano, sin empacho gritó desde el lugar que tenía asignado por la mitad del avión: “Una vez bauticé a Arturo Yamasaky como el árbitro de América, hoy lo bautizo a usted, don Arturo, como el árbitro del mundo”.
Ante el asombro popular y sin darnos tiempo a reaccionar, acotó al más puro estilo de Salvador Antonio Edmundo Espiridión y Francisco de Paula Díaz Ibáñez, curiosamente: poeta, político y periodista veracruzano, mejor conocido como Salvador Díaz Mirón: “Hay plumajes que cruzan el pantano y no se manchan… su plumaje es de esos... señor Brizio”.