Desde su llegada como director técnico de la Selección Nacional, José Manuel de la Torre no nos había sorprendido tanto cuando de una convocatoria se trata.
Esta semana el Chepo dio a conocer la lista de jugadores que podrán disputar el partido amistoso ante el representativo de Colombia en Miami y lo que parecía ser una convocatoria como cualquier otra, terminó sorprendiendo a más de uno.
La polémica vuelve a abrirse en torno a los famosos naturalizados. Y es que la oportunidad que el estratega azteca le brinda a partir de ahora a Damián Álvarez, provocó un sinfín de comentarios en torno al tema.
Me parece que no hay que hacer alarde de ello, pues estoy convencida que el nivel futbolístico que este argentino de nacimiento ha mostrado desde que llegó a nuestro país en 2003, le otorga méritos suficientes para recibir la oportunidad.
No comparto, aunque sí respeto, los comentarios de aquellos que están a favor de que únicamente los nacidos en México puedan portar la casaca Tricolor, pues considero que los años de lucha, esfuerzo, trabajo y dedicación de tipos como Gabriel Caballero, Sinha, Guillermo Franco y ahora Damián, son razones irrefutables de las ventajas que significó en su momento y significa ahora su integración con la Selección.
Es por ello que aplaudo la convicción del Chepo, pues a pesar de la oleada de críticas que se vendrán por esta singular lista, ha sabido imponerse y no dejar que el fantasma que han dejado los llamados de otros naturalizados como fue en su momento el polémico caso del Guille Franco en el Mundial de Sudáfrica 2010, merme la concepción y visualización del que irá conformando como el plantel que encarará el proceso rumbo a Brasil 2014.
Hoy es innegable que el talento que Damián Álvarez derrocha jornada tras jornada con Tigres y que mostró años atrás en Pachuca y Morelia, ha sido un importante trampolín en su carrera, por lo que su llamado al Tri me parece un justo reconocimiento a su trayectoria, a sus logros y el premio a un extraordinario jugador y excelente persona, por lo que no me queda duda de que su participación con la Selección no quedará a deber.
Por otro lado, es importante resaltar la ausencia de Carlos Vela, quien pidió por motivos personales que aún desconocemos, no ser tomado en cuenta para este partido.
Nadie está en posición de juzgar a Vela, pues como lo mencioné arriba no conocemos el trasfondo de su decisión, sin embargo, me parece arriesgado de su parte el rechazar un llamado a estas alturas, pues me atrevo a decir que se
estaría incluso jugando el lugar, ya que entre los jugadores que se concentrarán, el Chepo tendrá opciones que pintan interesantes, como la del mismo Damián Álvarez, quien sin ningún problema puede adoptar esa posición que también domina y que lo tiene con la etiqueta de ser uno de los mejores ofensivos del balompié nacional.
Habrá que darle el beneficio de la duda a Carlos Vela, quien a partir de ahora deberá poner énfasis en la competencia interna que tendrá por ganarse un lugar. Finalmente considero de suma importancia que la Federación dé pronto una explicación a la negativa de Vela, pues las conjeturas se seguirán poniendo sobre la mesa y tal como lo han dicho algunos colegas, tarde o temprano se sabrán las razones.