Hay dos temas que este lunes llaman mucho mi atención. El primero es la crisis que vive Portugal de cara a la Eurocopa, y el segundo tiene que ver con lo que vimos en Buenos Aires de Lionel Messi con la playera de Argentina.
Sobre Portugal quiero decirles que es terrible que se encuentren en el mismo grupo que Alemania y Holanda en la Euro, porque de hecho para mí los favoritos son estos dos.
Lamentablemente el equipo de Paulo Bento atraviesa una situación difícil, ya que si bien tiene a jugadores extraordinarios en sus filas, ha sido colocado en un grupo muy difícil y su primer partido dentro del torneo será fundamental.
Históricamente Portugal ha tenido una camada de jugadores que les ha dado muchísimo, desde los sub20 o sub17 en la época de Figo, Rui Costa, Fernando Couto, Joao Pinto y Vitor Baia, quienes demostraron lo máximo con sus clubes.
Pero también han vivido situaciones con mucha mala suerte, donde al final siempre se topan con un obstáculo inesperado e imposible de superar.
Además, los lusos recientemente contaron también con goleadores sin el peso suficiente, como Pauletta o Nuno Gomes, quien hacía goles pero no contaba con esa jerarquía necesaria, haciendo que a sus grandes generaciones siempre les faltara un número “9”; contrario a lo que les pasaba antes, cuando Eusebio nos demostraba que era ese “9” y no tenía un buen grupo alrededor.
Hoy la realidad es distinta, y dependen mucho de Cristiano Ronaldo, porque si bien Nani ha crecido bastante, ya no tienen a figuras importantes como Deco. Para Portugal es un momento difícil que deberá resolver en unos cuantos días, por más pesado que eso luzca.
Sobre el tema de Messi, hay que decir que es un gran paso adelante el hecho de que la gente haya llenado el Monumental, ya que eso representa un voto de confianza para su selección.
A partir de ahí, pudimos ver al Messi versión Barcelona, con dos jugadores extraordinarios como Agüero e Higuaín que lo ayudaron mucho, y que juntos hicieron que Argentina jugara un gran partido, mismo que liquidó desde el primer tiempo.
Y de esta forma, es como también gozamos con el mejor jugador del mundo siendo aplaudido en su país, porque curiosamente lo había vivido en todas partes del mundo, menos aquí.
Ahora habrá que trabajar, porque los problemas están de mitad de campo para atrás, y Ecuador no atacó demasiado y no tuvo ese peso específico, mientras que a la defensa -que es la que más cuestionada había sido- es a la que habrá que poner bajo pruebas más completas.