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No obstante los esfuerzos, las privaciones y los retos que conlleva, el deporte hace felices a quienes lo practican. Es que la felicidad tiene que ver más con las emociones que con la razón; consiste en un estado de ánimo que pertenece al entendimiento y a la imaginación. No está en la ausencia de complicaciones, sino en la determinación de enfrentarlas; no es el fin de ningún impulso, sino lo que acompaña a toda satisfacción. El filósofo griego Aristóteles decía que la felicidad es la mejor, la más noble y la más placentera de todas las cosas, pero que sólo se encuentra donde hay virtud y esfuerzo serio, pues la vida no es un juego.
Lo que atrae en el deporte es lo difícil y lo dudoso de sus resultados. Todo reto supone el deseo de superarlo. La conciencia de estar compitiendo conlleva tensión y ésta, el deseo de triunfar. Según el poeta irlandés William Butler Yeats, “la alegría es la voluntad que trabaja, que supera obstáculos, que sabe triunfar”. También el filósofo John Dewey afirmó: “Para producir excitación debe haber algo al frente, algo importante e incierto, como el resultado de una batalla. Lo seguro no despierta emoción”.
Hacer deporte produce una sensación, no de simple agrado, sino de plenitud y autorrealización. El psicoanalista Erich Fromm, en su libro La revolución de la esperanza, dice: “Lo que la mayoría de la gente experimenta como felicidad hoy día es, en realidad, un estado de simple satisfacción de sus deseos, sin tomar en cuenta la calidad… La persona sensible, no sólo en una sociedad irracional, sino también en la mejor de todas las sociedades, no puede eludir sentirse profundamente entristecida por las tragedias invisibles de la vida. Tanto la alegría como la tristeza son experiencias ineludibles para el individuo sensible y vivaz. La felicidad en su sentido actual comúnmente implica un estado agradable y superficial de saciedad antes que una condición concomitante de la plenitud de la experiencia humana. Puede decirse que la “felicidad” es una forma enajenada de alegría.”
Lo que caracteriza al deporte es la acción y la posibilidad de progresar. El teólogo escocés Thomas Chalmers, dijo: “la felicidad consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y mucho que esperar”. También el escritor francés Albert Camus, en su libro El mito de Sísifo, dice: “llega siempre un momento en el que hay que elegir entre la contemplación y la acción”. Por su parte, el poeta alemán Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) creía que la actividad es lo que hace feliz al hombre, sin embargo, el pensador hindú Gautama Buda (560-480 a de C) aseveró: “ganar o perder, alabanza o reproche, alegría y decepción vienen y van igual que el viento. Para ser feliz, debes permanecer sereno como un árbol gigante en medio de la pradera”.