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La ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, se llamará Isles of wonder, Islas maravillosas. La dirigirá el cineasta Danny Boyle, quien hace algunas semanas anunció: “serán los Juegos del pueblo”. Su gran reto es superar las ceremonias anteriores. “El espectáculo de Beijing fue simplemente impresionante”, dijo, “la belleza de Atenas es muy inspiradora, pero tengo que decir que Sydney nos ha inspirado. Es inevitable que la gente nos compare, y eso está bien”, concluyó.
Entre otros atractivos, se construye la mayor campana de Europa. Estará en uno de los extremos del estadio Olímpico y su tañer marcará el comienzo de la fiesta. Según los organizadores, llevará inscrita una cita tomada de la obra de William Shakespeare, La tempestad, que dice: “No os asustéis, la isla está llena de sonidos…” Se trata de una expresión del personaje Calibán, que continúa: “…y músicas suaves que deleitan y no dañan. Unas veces resuena en mi oído el vibrar de mil instrumentos, y otras son voces que, si he despertado tras un largo sueño, de nuevo me hacen dormir. Y, al soñar, las nubes se me abren mostrando riquezas a punto de llevarme, así que despierto y lloro por seguir soñando”.
La monumental campana pesará 27 toneladas. Será un símbolo y, como tal, algo vivo, es decir, expresión que surge del inconsciente creador de los miles de millones de espectadores que la verán en todo el mundo y un vínculo con el contenido manifiesto de los Juegos: la belleza y majestuosidad de las competencias deportivas.
Todo símbolo, según R. de Backer, “puede compararse con un cristal que devuelve diferentemente la luz según la cara que la reciba”. Así, para la cristiandad, el sonido de las campanas representa el llamado divino. En el mundo islámico su tañido es reflejo de la revelación coránica. En La India simboliza el orden y la armonía que imperan en el mundo. En China su repique está relacionado con el trueno, su sonido es música principesca y reflejo de la armonía universal. En el antiguo Egipto marcaba las fiestas consagradas a Osiris; en las celebraciones dionisiacas griegas y en las procesiones romanas, su sonido atraía influencias positivas y alejaba las negativas.
El tañido de la monumental campana de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, le añadirá otro estímulo a las insondables maravillas de la imaginación. Estará destinada a trascender en el tiempo y “se escuchará durante cientos de años”, dicen los organizadores. Sí, pero el poeta chileno Pablo Neruda, en Oda al tiempo, advierte: “El tiempo es decidido,/ no suena su campana,/ se acrecienta, camina,/ por dentro de nosotros,/ aparece/ como el agua profunda/ en la mirada...”