Renaciste en Viena, maravillaste en Johannesburgo, aniquilaste en Kiev. Lo volviste a hacer España. Cabalgaste y conquistaste. Lo has ganado todo.
Cuatro años de supremacía, de magnificencia, de esplendor. Si tu futbol se convirtiera en música, lo sería clásica y se leería en partituras de Tchaikovsky con intermedios épicos y largos finales de un heroísmo palpitante.
Tu manera de tratar la pelota va del “adagio sostenuto” hasta el “vivace” pasando por el “allegretto” en cuatro o diez simples toques. Tienes en la dupla Xavi - Iniesta el metrónomo perfecto para indicar el compás de la obra y en Vicente del Bosque a tu director de orquesta.
Alguna vez declaraste Xavi: “si tienes el balón, se juega como tú quieres; el que tiene el balón, es el amo del partido”. Qué razón la tuya. La misma que Cruyff tenía cuando te dijo: “si metes en una cabina de teléfono a Pelé y Maradona, no te preocupes, no harán ni siquiera una pared. Si agrandas el campo, hasta el más torpe logrará hacer una pared, o dos”. Lo entendiste tan bien, que nunca has dejado de hacerlo cuando el balón se aferra a tus botines.
Ahora entiendo por qué alguna vez Pep Guardiola aún como jugador dijo a sus compañeros mientras observaba un partido de las inferiores del Barcelona: “éste nos va jubilar a todos” en referencia a ti Xavi.
¿Sabes algo Xavi? Qué bueno que dejaste muchas tardes sin pan a tus hermanos porque el mundo ganó a un emblema de futbolista. Contémosle a la gente que al regresar del colegio, tenías la encomienda de ir por el pan todos los días. Tu madre te daba 105 pesetas para cuatro barras. Bajabas a la plaza del Progrés a buscarlo, pero siempre te enganchaba el futbol que por aquellas calles se jugaba y ¿qué pasaba? que te cerraban la panadería y regresabas con las manos vacías pero con diez balones recuperados y cinco pases de gol en espacios reducidos de concreto.
Ese es tu secreto Xavi, como el de Iniesta es el video que todas las noches veía en el hotel de concentración previo al Mundial de Sudáfrica. Ese video que lo marcó cuando las lesiones que lo perseguían día a día.
En aquella recopilación de imágenes, el médico de la selección española, mostró a Andrés distintos logros de Roger Federer, de Fernando Alonso y demás deportistas que vinieron desde las profundidades del dolor para levantarse y triunfar.
Que bien te repusiste Andrés. Fortaleciste tus músculos y tu mente. Alguna vez declaraste: “se me desgarró el isquiotibial pero sentí como si se me hubiera desgarrado el alma… me fui a llorar”. Hoy el destino te ha pagado con otro logro el tiempo que perdiste en salas de rehabilitación lleno de impotencia y preocupación.
No queda más que rendirnos ante ti España. Por ese futbol exquisito, por tus pinceladas de arte, por la furia que llevas inscrita, por marcar época. Ni la Italia que desafió a su propia historia pudo vencerte.
Desapareciste a Balotelli, frenaste a de Rossi e hiciste llorar a Pirlo.
Sigue con tu obra, alarga el final y que nunca deje de estremecernos tu Orquesta Roja de compases clásicos y perfectos.