Inés Sainz

La nueva Italia

Carlos Guerrero nos habla sobre la nueva versión de la azzurri

 

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México, DF
lunes, 25 de junio de 2012 | 07:43

Es la Italia distinta. La no revolucionaria, sino la reaccionaria. La que evoluciona de acuerdo a las condiciones de batalla. La pragmática como el propio Cesare Prandelli. La que se ha despojado de elegantes etiquetas de pasarela.

Es la Italia que comprendió que hay momentos en la vida para desprenderse del catenaccio para apostar por nuevas fórmulas.

La Italia que al no contar más con un Cannavaro, dejó de aferrarse al tiempo y a la historia del poder defensivo. La Italia que perdió dominio en la áreas sin los zagueros convertidos en murallas y sin punzantes aliados del gol.

Es la Italia que ahora apuesta todo al medio campo, la que comprendió que tiene verdaderas joyas repletas de talento como Pirlo, De Rossi y Marchisio.

Es la Italia del irreverente Balotelli, tan indescifrable que aún no sabemos si juega de héroe o villano. La Italia de Pirlo que convirtió un penal en obra de arte y que al final del partido declaró:

“Vi que Hart estaba muy motivado, quería meterle un poco de presión. Pensé que lo más fácil para eso era tirar el penalti como lo tiré”.

La Italia de los atrevidos como Diamanti, como Balotelli que intenta todo rompiendo esquemas y de Pirlo que prefiere llamar il cucchiaio (la cuchara) su disparo, y no “a lo Panenka”. La nueva Italia que pretende ser incomparable.

LA NUEVA ESPAÑA

Es la España que se viste de gala para recitar poemas. La que ha creado su propio teatro y domina el escenario. La que seduce cada que toca más de ocho veces la pelota antes de arriesgarla. La que enfatiza los agudos con Xavi e Iniesta y remarca los graves con Xabi Alonso y Busquets. La que genera una eficaz monotonía.

Es España el anfitrión de moda que invita a cenar a los más celebres  personajes. La que comienza una terapia de asfixia subliminal desde la recepción. 

Es la España que juega a ser descortés y que no presta la pelota. La que mareó y generó náuseas a Cabaye, M´Vila y Benzama antes del plato fuerte.

Es la España que hipnotiza en medio campo y que espera paciente a que se le nuble la vista al adversario. La que se administra como su país en tiempos de recesión. La que reduce su oferta goleadora, la que no se excede, la que no despilfarra con Llorente, Negredo o Mata. La que economiza esfuerzos.

Es la misma España que antes de enfrentar a Francia, supo que  empeoraba el estado de salud de Miki Roqué,  ex jugador del Betis que hace poco más de un año debió  alejarse de las canchas al detectársele cáncer. El futbolista de 23 años pudo todavía observar la victoria antes de perder su propia batalla este domingo en la clínica Dexeus en Barcelona. Roqué, quien alguna vez se convirtió en el jugador más joven del Liverpool en debutar en Champions League a los 17 años y amante de la banda U2,  fue quien impulsó a La Furia a jugar con el corazón en los tiempos donde España extraña mejores noticias. Mientras la crisis termina y La Furia Roja lucha por la conquista de Europa, Miki ya descansa en donde las calles no tienen nombre. “Where the streets have no name”, U2.

 

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