Comenzamos nuestra aventura en Londres para disfrutar de los Juegos Olímpicos, y al llegar me doy cuenta de que los británicos se han preocupado por cuidar todos y cada uno de los detalles que pueden servir para crear un ambiente único y especial.
Desde que bajé del avión, pude darme cuenta de que se tomaron el evento muy en serio, por lo que los resultados no sólo se ven, sino que también se sienten en el entorno londinense.
Como los Juegos arrancan hasta el próximo viernes, he tenido la oportunidad de disfrutar una ciudad que respira olimpisimo desde hace mucho, ya que a donde quiera que llego, encuentro aficionados de varias partes del mundo, puntos de venta con artículos oficiales de esta fiesta deportiva, publicidad de las competencias, y toda una parafernalia armada a partir de sus atletas y de muchas de las figuras que ya se encuentran en la villa.
Una de las cosas que más me han sorprendido es el tema de la seguridad, pues todos los recintos deportivos, la villa olímpica y los puntos de la ciudad más concurridos, se encuentran con un máximo de vigilancia las 24 horas, con lo que confirmo que todo lo que anunció Sebastian Coe meses atrás sobre este tema, era cierto.
Hoy decidimos salir a comer y pasar el día en las calles, por lo que la mejor opción para ello fue transportarnos en el sistema metro, misma que Londres acondicionó previamente para todos los visitantes que acudirían a los Olímpicos en estas fechas, y donde encontré para sorpresa mía uno de los detalles más significativos y creativos del evento.
Resulta que mi punto de partida fue el portal de Cassius Clay y Michael Phelps, y de ahí viajamos hasta Jesse Owens donde nos detuvimos a comprar algunas cosas. Más adelante llegamos a Carl Lewis para caminar un poco y estirar las piernas antes de comer. El menú fue algo sencillo y rápido para seguir con nuestro recorrido, el cual nos hizo llegar a la estación de Lionel Messi, donde encontramos a varios turistas mexicanos. El día estaba por terminar y decidimos regresar al hotel, lo cual nos obligó a subirnos nuevamente al metro en Teófilo.
Stevenson y transbordar en Dayron Robles hasta Cassius Clay, como al inicio del viaje.
Al llegar a mi habitación, me di cuenta de que a pesar de las horas que faltaban para el inicio de los juegos, un simple viaje en el metro me había llevado a una aventura olímpica única en la historia, y todo esto gracias a que el Comité Organizador tuvo la idea de bautizar para estos días sus estaciones de metro con nombres de atletas históricos y de figuras actuales.
Amigos de Central Deportiva, hoy estamos a 119 días del inicio de Londres 2012, y les puedo decir que en poco tiempo espero escribir cosas como lo de arriba desde la capital olímpica, ya que así es como imagino las horas previas al arranque de la máxima fiesta deportiva de la humanidad, más aún cuando hasta el metro estará funcionando acorde a la época.