Inés Sainz

Los mexicanos somos buenos para...

Nuestra columnista nos habla de las palabras del Chicharito, quien aseguró que los mexicanos tienen desventajas genéticas

 

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Ciudad de México
martes, 27 de marzo de 2012 | 00:04

Sabedor de que es uno de los iconos del futbol mexicano y del deporte nacional, Javier Chicharito Hernández abordó uno de los temas más polémicos e interesantes para nuestros atletas al señalar que al mexicano le cuesta mucho trabajo competir en ambientes difíciles y de élite como la Liga Premier, debido a que nuestra raza tiene una desventaja genética en comparación con la de algunos de sus compañeros y rivales.

Chicharito aseguró que varios de los futbolistas que le rodean son más altos y fuertes que los mexicanos, quienes por mucho alcanzan el 1.80 de estatura, provocando que tipos como él se vean en la necesidad de trabajar el triple para poder competir al parejo de la mayoría.

Por ello, Javier ha debido “casarse” con su profesión, haciendo de ésta una forma de vida que dura 24 horas al día, ya que de lo contrario su presente y futuro en el máximo nivel podrían venirse abajo.

Con esto, se abre una vez más el debate en torno a la importancia de las características físicas de cualquier atleta en su disciplina, ya que mientras al Chicharito le ha costado competir por su fenotipo, a otros seguramente les ha ayudado a destacar.

Cuando Hugo Sánchez fue destituido como director técnico de la Selección Mexicana en 2007, dejó un informe en el que recomendaba a la Federación Mexicana de Futbol trabajar más en el físico de los jugadores desde pequeños pues eso, en su opinión y a partir de su experiencia, le serviría al futbol mexicano para alcanzar metas hasta hoy no logradas.

El problema fue que en aquella ocasión, los medios y la opinión pública criticaron mucho a Hugo y a su trabajo a partir de los malos resultados que entregó con el Tri, y con el argumento de que en el futbol lo más importante ha sido siempre el talento, a pesar de que todos sabemos que en nuestro país ese punto tampoco ha sido un factor abundante y que se haya fabricado en grandes cantidades.

Por otro lado, cuando veo que en varias disciplinas como el taekwondo, clavados, tiro con arco y boxeo, por mencionar algunas, el atleta mexicano destaca sin importar sus características, me parece que esa misma genética es benéfica para algunas cosas y perjudicial para otras.

Esto lo vemos cuando en el mismo fin de semana los clavadistas mexicanos dejaron claro que nuestro país es toda una potencia mundial con las medallas de Julián Sánchez, Paola Espinosa y Alejandra Orozco en la Serie Mundial de Clavados FINA; que es un gran representante de la Arquería con la actuación de Aida Román y Luis Eduardo Vélez en Arizona; que es uno de los rivales a vencer en el Taekwondo mundial y olímpico, al tener a competidores como María del Rosario Espinoza en su equipo; y que es un país de grandes boxeadores al tener al menos 30 campeones mundiales en categorías diferentes.

Por todo esto, los responsables deportivos de nuestro país deberían hacer un análisis profundo de lo que Javier Hernández Balcázar comentó, ya que mientras algunos atletas mexicanos aprovechan su baja estatura, poco peso y otros factores para brillar en el deporte, otros sufren como pocos ante la falta de mejores características a nivel genético.

Y si el futbol necesita de una mejoría notable en el físico de los jugadores, entonces habría que tomar en serio la recomendación de gente como Hugo, aunque al mismo tiempo vale la pena recordar que hoy el mejor equipo del mundo —como es el Barcelona— ha logrado alcanzar un nivel increíble con una base de jugadores que promedian el 1.70 de estatura.

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