Inés Sainz

No tienen remedio

Pese a contar con asesoría especial, Cruz Azul y Guadalajara pusieron la mala nota. Se une Toluca, al encresparse con su afición, por mal desempeño

 

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México, D.F.
miércoles, 4 de abril de 2012 | 06:21

ebrizio@hotmail.com

Pasan tantas cosas raras en el balompié mexicano que pienso que ya hemos perdido la capacidad de asombrarnos de ello.

Recientemente, Emanuel Villa, en el partido Cruz Azul vs. Puebla, perdió los estribos al propinarle un cabezazo a Jonathan Lacerda, lo que le costó no solamente la expulsión; sino una sanción de tres partidos de suspensión. Hasta aquí, todo podría caer en el terreno de lo “razonable” futbolísticamente hablando. Sin embargo, esto tomó matices dramáticos cuando la directiva cementera se atrevió a solicitar la reducción del castigo para El Tito, aduciendo puerilmente —video de por medio— “que había sido provocado”.

Que Villa, al calor del partido, haya agredido a un adversario, aunque lo repruebo, lo entiendo; pero que los de La Noria hayan tenido el cinismo de pedir indulgencia para su goleador luego de una violenta acción barrio bajera, me parece repugnante. Sobre todo si tomamos en cuenta que debió de ser una decisión consensuada y meditada con el más alto nivel directivo. Pero cuando las paredes chocan entre sí, es cuando recordamos que La Máquina celeste cuenta con un asesor en materia de reglas de juego en la persona del ex mundialista Benito Armando Archundia.

Desde que “el vivillo” (Archundia) aconseja a los azules: Tito Villa metió un gol con la mano, Araujo agredió al Cubo, lo que le costó la tarjeta roja y un penalti que indujo la derrota ante el Rebaño Sagrado... y ahora, de nueva cuenta Emanuel Villa aparece en el ojo del huracán agrediendo a un adversario. Vaya que les ha “ayudado”.
Siguiendo con las “cosas raras”, recientemente se presentó en el seno del chiverío el chevegate, un escándalo que terminó con el despido (muy al estilo Vergara) del encargado de la seguridad del equipo.
Resulta que de regreso —de Querétaro a la perla tapatía— a los integrantes del equipo se les ocurrió subir al autobús, con previa autorización del cuerpo técnico, unas: “frías, muertas, amargas, serpientes, chelas, helodias, cerbatanas” (como usted prefiera llamarlas) entiéndase cervezas, lo que molestó al alto mando caprino, buscando (paradójicamente) a un “chivo” expiatorio para poner un escarmiento.

¿Quieren más? Pues durante el pasado fin de semana la nota discordante ocurrió en el Nemesio Díez, cuando integrantes del cuerpo técnico choricero se molestaron ante los reclamos del “respetable” luego de la derrota sufrida ante Santos; tanto así que Milton Graniolati, preparador físico, se subió a la tribuna “exigiendo su tequila y pidiendo su canción”... No tienen remedio.

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