Poco a poco aparecieron los seleccionados mexicanos en el túnel que conduce a la cancha del Territorio Santos Modelo.
Ambiente cercano al de un partido oficial y no era más que una práctica de cara al juego amistoso ante Brasil.
Fiesta total, ovaciones, algarabía y… abucheos. Sí, abucheos para un jugador llamado Guillermo Ochoa al momento de su aparición en el terreno de juego.
Un importante sector de aficionados santistas no perdonaron el pasado americanista de Ochoa, tampoco aquel error en esta misma cancha ante Corea del Norte y quizá el haber arrebatado la titularidad a Oswaldo Sánchez en Selección.
Lo más duro para Ochoa fue además el no ser parte de la práctica. Debió quedarse a unos cuantos metros del graderío para ser valorado de su esguince. Los abucheos los tenía a centímetros de su prominente melena.
Aún así, con gran profesionalismo, Ochoa nunca se enganchó, por el contrario, amablemente sonrió a quienes le aplaudieron y reconocieron. Madurez absoluta.
Insisto en que la convocatoria de Guillermo era innecesaria para este compromiso amistoso.
El estadio Corona no es un escenario apropiado para el guardameta y menos cuando se “rendirá homenaje” a Oswaldo Sánchez.
En teoría el portero de Santos jugaría el primer tiempo y Ochoa el segundo. Así, “Chepo” no quedaría mal con ningún guardameta.
Ahora la lesión del ex – americanista puede provocar que Oswaldo aparezca ante Brasil los 90 minutos.
Pienso además que tras la reacción del público, por más “repuesto” que esté Ochoa para el día martes, José Manuel de la Torre con la sensatez que le caracteriza, no expondrá al cancerbero a más abucheos. Ya tiene demasiada presión en tierras francesas como para cargarle más la mano.
No arriesgará a Ochoa física ni anímicamente y le dará gusto a la afición con Oswaldo todo el encuentro.
Queda claro que hay lesiones que no siempre resultan tan inoportunas y que el pasado muchas veces pesa tanto como el presente.