Inés Sainz

Peláez y la reingeniería

Carlos Guerrero nos habla de los últimos cambios en el América y los que están por venir.

 

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México D,F.
viernes, 11 de noviembre de 2011 | 10:50


 Primero todos transferibles, después el adiós forzado de Tena con premio de consolación incluido –regresar a categorías inferiores-, luego para Zague un sorpresivo “quítate que ahí te voy” y por último la presentación de Ricardo Peláez.

Todo eso en un par de días, en 48 horas, en tiempos de receso, en tiempos de Selección Mexicana y en medio del furor por el Salón de la Fama.

Mientras en Pachuca todos lucían de gala, en Coapa se gestaba una auténtica revolución.

Y es que tras los paupérrimos resultados obtenidos en el torneo y el nada decente penúltimo puesto, la guillotina en el mismo “nido” se afiló sin piedad alguna.

Primero le avisaron a Tena que dejaría su cargo pero que considerara regresar a esa cantera que paradójicamente sí produjo buenos resultados en los torneos inferiores. Después, vino el aviso a Zague.

No se hizo anuncio oficial alguno hasta que se diera la presentación del nuevo presidente. Lo que quedaba de directiva el día martes, optó por no generar más alboroto en el gallinero.

Llega Ricardo Peláez, un hombre bien relacionado, conocedor, futbolista y mediático –o por lo meno reconocido en los medios-.

Para la afición americanista es un síntoma de mayor confianza el que un comentarista agarre la papa caliente y no el clásico ejecutivo, hombre de toda la confianza del dueño y brillante economista pero desconocido en el medio.

A Peláez la fanaticada lo “siente cerca”, tan cerca como cuando lo ve en un programa de televisión o lo lee a través de twitter –aunque me informan que ya cerró su cuenta-.

Gente de futbol, ex jugador, figura y demás calificativos, pero… también lo mismo se pensaba de Ordiales, Zague y compañía o ¿no? El éxito no está asegurado.

Queda claro que el mensaje de “todos transferibles” para evitar sonar populista se llevó tajante a la mesa.

Ricardo Peláez y todo el séquito de directivos que le acompañarán tendrán la gran responsabilidad de devolverle grandeza al equipo. Se requieren resultados, buenos jugadores, fichajes importantes, peces gordos –dicen que uno regresa seguro-, y continuar con esa interesante cantera aunque no encaje del todo con su filosofía.

La reingeniería se está dando, ya veremos si ahora no hacen falta obreros.

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