Su nombre está ubicado en la vitrina de los privilegiados: Josep Guardiola es hoy por hoy, el director técnico más redituable y ganador del orbe; un español que comenzó a escribir desde hace cuatro años la historia más importante y memorable que todo estratega desearía tener.
En la actualidad, Pep es el único entrenador que puede darse el lujo de decirle que “no” a un equipo como el Barcelona, club con el que lo ha conseguido todo, y con todo me refiero a títulos en diversas competiciones, distinciones personales y un estilo de juego único en el mundo.
Sin embargo, cuando estamos a cuatro meses para que el contrato del actual director técnico blaugrana expire, me parece importante hacer un pequeño recuento de las razones por las que Guardiola no tendría que salir de las filas del club por el que lo ha dado todo.
La primera de ellas y, la que considero una de las más importantes, se llama amor por la camiseta. Y es que, aunque pareciera una frase inverosímil, el sentimiento de identidad que tiene Guardiola con el Barcelona ha sido una de las claves del éxito de este equipo. Pep tiene arraigado el cariño por este club desde sus inicios como futbolista profesional, por lo que su afinidad con la institución blaugrana lo mantiene como uno de los pilares de ésta.
Por otro lado, hay que destacar el temple y personalidad de Guardiola, pues son precisamente esas cualidades las que lo han forjado a través de los años, no sólo como un estratega exitoso, sino como un ser humano extraordinario, cuya sensibilidad, inteligencia, comprensión y capacidad de fungir al mismo tiempo como psicólogo y amigo de sus jugadores, lo mantienen siempre cerca de cualquier situación que pueda representar una desventaja en el plano futbolístico, convirtiéndolo en uno de los pocos técnicos capaces de combinar y sobrellevar lo meramente técnico con lo humano.
Asimismo, no hay duda de que Josep Guardiola ha sabido construir un estilo de juego único y nunca antes visto, pues la concepción del futbol que despliega el Barcelona en cada uno de sus partidos, cada vez se asemeja más a la perfección, y para prueba de ello, únicamente basta con echar un vistazo a todos los títulos que, desde la llegada de Pep al banquillo, ha conseguido el conjunto culé.
Si bien es cierto que es prácticamente imposible que un equipo se mantenga siempre en lo más alto, el Barcelona ha sabido salir avante de situaciones complicadas, y lo ha hecho en gran medida, gracias a la mentalidad ganadora y firmeza de su director técnico.
Es por lo anterior y por muchas razones más, que Josep Guardiola terminará renovando con el Barça, a pesar de que ya se mencionan en el medio otros nombres como el del holandés Ronald Koeman y el danés Michael Laudrup para sucederlo, pues me parece que los triunfos conseguidos en estos recientes años así nos lo hacen pensar.
Aún queda un largo camino por recorrer, y en la carrera de Pep faltan muchas páginas por escribirse, mismas en donde no encuentro cabida para otro equipo. Josep Guardiola forma parte de la esencia del equipo y, al mismo tiempo, tiene que nutrirse y seguir brillando de la mano de él, por lo que estoy segura de que la estrategia de Guardiola de meter un poco de presión y nervio a todo el gremio futbolístico, por no animarse a renovar todavía, terminará pronto, pues él más que nadie sabe lo que significa ser parte del mejor equipo del mundo.