Inés Sainz

Señora Liguilla

Nuestro columnista nos habla de los cuatro duelos de ida de cuartos de final en el Clausura 2012

 

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Ciudad de México
viernes, 4 de mayo de 2012 | 09:47

SEÑORA LIGUILLA

Muy apreciable Liguilla, te extrañábamos de sobremanera. Los duelos de eliminación directa que lograste conjuntar nos hicieron olvidar el largo y por momentos pardo camino para llegar hasta tus pies. Ya abrazados a ti, no queremos soltarte nunca.

 

LA BIPOLARIDAD DE PACHUCA

Perdón que insista, pero es la verdad, Pachuca. Eres camaleónico cuando juegas a la pelota. Cambias de tonalidades como de estilo en un solo partido y terminas por confundirte a ti mismo. Tu zona defensiva tuvo tan marcadas distracciones defensivas que prácticamente le firmaste al América un cheque al portador canjeable para semifinales.

¿Qué te sucedió Pachuca? Tú conocías perfectamente este negocio y en la ida luciste como auténtico principiante.

 

EL ARTE DE GANAR

Esa es tu especialidad, Monterrey. El jugar es mero trámite para ti cuando recoges del césped una nueva victoria. Mientras que Tijuana debió brindarse al máximo, emplearse a fondo y rebasar el cien por ciento de su capacidad para generar un partido sumamente aceptable, a ti te bastó utilizar tres cuartas partes de tu ingeniería para salir de la frontera con el medio boleto en mano para la siguiente ronda.

Te diste el lujo de dosificarte y darle descanso a de Nigris, Delgado y Reyna en los minutos finales. No tuviste ninguna necesidad de exponerlos porque sabías que lo tenías todo resuelto. Sin jugar tu mejor partido, volviste a hacer eso que tanto dominas: ganar.

 

EL “PROFE” Y EL “MAESTRO”

A nada estuvieron de ganarte la partida, Benjamín Galindo. Tú como “maestro” quedaste expuesto durante varios minutos por el “Profe”, que ya alcanza puestos de consolidación en nuestro balompié. Es verdad, Santos ganó el partido pero, ¿sabes algo, Benjamín? Hiciste sufrir demasiado a tu afición. Volviste a frenar el derroche de talento de Ludueña cuando mejor jugaba. No es la primera vez lo que haces y tampoco la primera ocasión que la noche se congela cuando ya no lo tienes en el campo. Si Ludueña anda en su día, ¡déjalo ser! Si ya no corre lo suficiente, habrá otros que lo hagan, si no presiona la salida del adversario, ahí estarán Peralta o Suárez y más atrás Salinas y Rodríguez. Sabes bien que Ludueña te resuelve en cualquier instante y desde cualquier lugar, excepto desde la banca.

Al final, Quintero te resolvió el partido y con el triunfo Santos esconde varios errores que para una siguiente instancia no puede darse el lujo de volverlos a cometer y menos cuando el campeonato es único objetivo.

 

RECUPERACIÓN

Fuiste el único, Tigres. El único capaz de sacar ventaja en casa. Lo más importante es que recuperaste la memoria a la ofensiva y defensiva. Terminaste la fiesta que habías armado en los últimos juegos en la parte baja y rescataste no sé de dónde a Mancilla, en el momento donde sus goles se requieren más que los rumores.

Nulificaste a un bien parado Monarcas que cuenta con herramientas de sobra para hacerte sufrir en los noventa minutos restantes. Así que no cantes victoria, no estás apto todavía para descuidos.

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