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Una magistral obra llena de pasión, nerviosismo y talento llega al final de su temporada. Sentimientos encontrados me deja una gran puesta en escena cuyo andar se me ha pasado como agua entre los dedos. Mañana se abre el telón para despedir la brillante conjunción del más puro estilo que derrocha un balón en los pies, arte que deleita a las más sensibles pupilas y lo más exigentes gustos deportivos.
La Euro 2012 es el nombre que lleva la obra cuyos 16 autores del segundo acto al que llamamos Fase de Grupos han dado una excepcional muestra sobre los escenarios de Ucrania y Polonia como si se tratara de una lucha encarnizada por ganarse el papel protagónico que, como todos sabemos, se llevará las palmas —de pie y tal vez entre lágrimas de felicidad— del público asistente.
Casi cuatro semanas de mágicas representaciones culminan mañana con su acto final, el tan esperado último capítulo glorioso que verá en un sólo país a su justo vencedor.
Durante todo este tiempo hemos acompañado a estas escuadras en su difícil trayecto, con duelos que han sido a veces sorpresivos, en otras convincentes y en algunas más decepcionantes. Hemos visto desfilar diversas formas de exhibir y concebir el futbol, con planteamientos que aunque se reflejan de distintas maneras, comparten una misma meta: llegar a la final.
Lo he dicho antes y sin equivocarme, Italia luce mejor pues se ha ganado su lugar en este último episodio con los méritos suficientes de una selección ávida de reivindicar la gastada imagen de su Liga por los problemas de amaño de partidos, por mostrarle al mundo entero que la honestidad y transparencia también son parte de su esencia, que no importa si hacen uso de un estilo ofensivo o más meticuloso que arriesgado, pues al final cuentan con armas letales y una mentalidad triunfadora que los ha hecho pasar por encima de los favoritos. Los italianos han llegado hasta aquí para disipar las dudas que se tenían respecto a su plantel incluso antes de iniciar el certamen europeo, con jugadores que han despertado hasta el más oculto olfato goleador como es el caso de Mario Balotelli, con otros más cuya experiencia le da un plus único sólo de los más grandes como lo son Andrea Pirlo y Gianluigi Buffon y con las que se ha convertido en sus más entrañables confidentes: las estadísticas, pues nuevamente para este choque final las tienen a su favor con diez victorias, once empates y ocho derrotas en los treinta partidos que han enfrentado a España.
Al mismo escenario llega la magnífica selección de España, cuya elegancia e historia rica en logros la sitúan cerca de defender a como dé lugar el título que la coronó como la mejor de Europa en 2008 y la mejor del mundo en 2010. Sus futbolistas nos han dado muestra de un futbol lleno de clase, que tiene a la palabra ‘conjunto’ como su eje central y que ha dejado boquiabierto a más de uno con su planteamiento carente de un ‘9’ puro, estilo que muchos consideran arriesgado, pero que ha sido efectivo. Su plus está en sus jugadores clave, pues el talento de Andrés Iniesta, Xavi Hernández y Xabi Alonso crea la magia del medio campo hacia adelante; por si fuera poco, la solidez de un guardameta como Íker Casillas le otorga una seguridad con la que pocos equipos en el mundo cuentan.
Italia y España han llegado hasta aquí para concretar un sueño, para acrecentar su prestigio y consagrarse simple y sencillamente como el mejor del viejo continente. En lo personal, me parece que por el momento que viven ambos equipos, es Italia la selección que más posibilidades tiene de ganar su segunda Eurocopa que España de obtener su segundo título consecutivo. Mi voto, debo reconocerlo, sigue estando para la Squadra Azzurra.
Aquí culmina el tercer acto, en donde estos dos protagonistas darán lo mejor de sí y cerrarán el telón con la ilusión de alzar en lo más alto de Kiev una copa más que presumir en su vasta vitrina de trofeos.