Inés Sainz

Sin diversión no hay alegría

Javier nos habla de las diferencias entre el deporte de alto rendimiento y recreación.

 

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México, D.F.
viernes, 2 de marzo de 2012 | 06:17


El deporte es un inmejorable medio de empleo del tiempo libre. En general, hay dos tipos de deporte: el de competición, que busca el máximo rendimiento, récord y marcas; y el de placer, que se practica por diversión. Ejemplo de éste son el buceo, la equitación, el esquí acuático, el montañismo, la vela, etc.

En tanto pasatiempo, el deporte recreativo es la actividad que mejor contribuye a la parte lúdica de la existencia: fomenta la convivencia familiar, atenúa los estragos del sedentarismo, reconcilia al hombre con la naturaleza.

Competiciones de destreza, fuerza y resistencia ha habido siempre, ya sea con fines de aprendizaje o para sublimar instintos agonales.

Como actividad placentera, el deporte tiene muchas de las características del juego: espontaneidad, libertad de objetivos y sobre todo, alegría, aunque suele estar acotado por normas y reglas.

Al contrario del trabajo, que normalmente se realiza por deber o necesidad, el juego no tiene más objeto que la diversión, fundamental para la vida.

El sociólogo francés Joffre Dumazedier, define al tiempo libre como
“un conjunto de ocupaciones a las que el individuo se dedica gustosamente, ya sea para descansar, divertirse o para preparar su participación social voluntaria o su libre capacidad creadora, después de haberse librado de sus obligaciones profesionales, familiares y sociales.”

El deporte viene del ocio, es decir, del tiempo libre, entendido éste como una necesidad existencial y un derecho. En la Enciclopedia Mundial del Deporte, se lee: “A partir del inicio de la era industrial, paralelamente a las luchas sostenidas por los derechos sociales y políticos, también surgió la lucha por el derecho al tiempo libre. Este movimiento social ha llevado a las sociedades industriales a una mutación de valores y a una toma de conciencia de este nuevo derecho. Las relaciones del individuo con la naturaleza se han modificado: las excursiones se han desarrollado, los viajes se han extendido, se han multiplicado las exploraciones a las llanuras, los bosques, las montañas, los mares, bajo la tierra, en el aire, etc. Los progresos técnicos y científicos han contribuido a crear nuevas actividades cuya intención primera no es la competición.”

Una cosa es el deporte de competición y otra el de placer. El filósofo francés Blas Pascal decía: “Un hombre pasa su vida sin aburrirse jugando todos los días un poco. Sin diversión no hay alegría, con el divertimento no hay tristeza.”

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