El futbol mexicano le dio la bienvenida este domingo a su nuevo Campeón: los Tigres. Un premio al esfuerzo que, con base en un gran trabajo de jugadores, directiva, cuerpo técnico y afición, habían buscado durante incontables temporadas y que después de casi tres décadas por fin llegó.
Este equipo es la prueba fehaciente que el esfuerzo y sobre todo la continuidad de un proyecto futbolístico basado en la confianza a uno de los directores técnicos más experimentados de nuestro balompié fueron claves para alzarse con la corona que hoy por hoy no merecía ostentar nadie más.
A lo largo de todo el torneo, Tigres dio muestra del potencial con el que cuenta, la calidad indiscutible de su plantel y la personalidad atípica de un Ricardo Ferretti que logró calcar en su equipo su imagen y forma tan distintiva de jugar al futbol que, dicho sea de paso, no a todos logró convencer por ser un tanto defensiva pero con un contragolpe mortal para cualquier rival que tuviera enfrente.
Con tipos como Enrique Palos y Carlos Salcido que mantuvieron una barrera impasable en la potería y defensa respectivamente; con la habilidad de Lucas Lobos y Damián Álvarez, capaces de desquiciar a sus adversarios con una conducción magnífica de balón y con un Héctor Mancilla que si bien no se hizo notar en la Liguilla, supo responder y sacar la casta en la Gran Final al anotar el gol que encarriló a los suyos hacia su tercera estrella. Ellos, por mencionar sólo a algunos de los referentes de este gran equipo, que cuenta con jugadores de mucha clase y sobre todo carácter.
Tigres es una escuadra que demostró su valía y que sin duda alguna es de las más completas de nuestro país, pues recordemos que un equipo no sólo se compone de jugadores y técnico sino de cientos de personas que respaldan el trabajo que los once futbolistas plasman sobre el terreno de juego. Y aquí es en donde hay que hacer alusión a su directiva, encabezada por el Ingeniero Alejandro Rodríguez, quien regresó a la institución con un proyecto ambicioso, en el que tuvo cabida de nueva cuenta Ferretti y en quien confió plenamente para tomar las riendas del equipo.
Asimismo, pieza fundamental fue el apoyo incondicional de la afición felina, que ha respaldado a su equipo todos estos años, llorando las derrotas y celebrando los triunfos.
A todos ellos una enorme felicitación y todo mi reconocimiento, porque supieron hacer frente a los obstáculos que durante 29 años y medio les valió pelear por el título que hoy vuelven a disfrutar, a un equipo que nunca bajó los brazos y que ha puesto al futbol regio en lo más alto de nuestro país.