Hoy todo está listo para que nuevamente México y Puerto Rico se enfrenten en el ring, la pelea de Antonio Margarito contra Miguel Cotto ha despertado el interés de un gran número de aficionados que no han escatimado en gastos para tener totalmente vendida la función.
El escenario, el Madison Square Garden se cimbrará como nunca antes, ya que con cerca de 22 mil aficionados y gracias a las adaptaciones que se le han hecho, su capacidad ha aumentado en casi mil lugares, por lo que Cotto, quien peleará como local (sin dudarlo, por la gran colonia puertorriquueña que radica en esta urbe), seguirá reinando durante mucho tiempo más como el boxeador más taquillero que ese recinto ha tenido en la historia.
Ayer ya se dejó sentir el peso de la afición puertorriqueña en la ceremonia de pesaje, fácilmente superaban 7 a 1 a los mexicanos y sus gritos encendieron el ambiente, por más fría que fuera la temperatura en el exterior.
Pero esta pelea ha tomado matices de rivalidad insana, el respeto que normalmente Cotto suele demostrarle a sus rivales, en esta ocasión ha quedado en el olvido. Sin pestañear siquiera ha llamado criminal a Tony en su propia cara, ha dicho que está seguro de que en la pelea en la cual sorpresivamente perdió su cinturón de campeón y su racha de invicto en 2008, El Tornado de Tijuana le hizo trampa, asegura que utilizó una sustancia parecida al yeso en sus vendajes y eso es lo que lo catapultó a la victoria.
Pero la versión y actitud de Margarito es completamente diferente, él se ríe de lo que ha dicho Miguel y le ha contestado que en la pelea anterior ni siquiera sintió su pegada, que pega como una niña.
Pero la última palabra se dirá hoy arriba del ring y sin necesidad de pronunciarla, veremos si Cotto descubre que el castigo de Tony es igual o incluso más poderoso a como lo recordaba, o si de verdad en este nuevo combate logrará sacarse la espina que durante tres años lo ha acompañado.
Los que realmente salimos ganando somos los aficionados, lo que veremos esta noche será una pelea entre dos guerreros valientes, decididos y con una técnica y estilos bien definidos. El que pierda cobrará cara su derrota, pero el que gane, indiscutiblemente será recordado durante mucho tiempo más. Lo único criminal aquí, sería que ustedes, los aficionados, se lo perdieran.