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Y volvió a suceder. Una vez más en el grande, muy grande Estadio Azteca –donde lo más institucional hoy por hoy es la voz de Don Melquiades Sánchez- América volvió a caer.
En ese inmenso Coloso que luce aún más gigantesco sin público, América dice adiós al torneo con la nada apreciable cifra de dos ganados; uno en la primera fecha ante Gallos Blancos y el último en la sexta jornada frente al Atlas.
Puebla lo exhibió, lo terminó de sepultar y esta vez ni el llamativo gol número dos de Vuoso en la campaña sirvió de algo.
Quedó más claro que el tono de la camiseta conmemorativa que el problema no es de forma sino de fondo. Alfredo Tena llegó al relevo tras el despido de Reinoso para apenas sumar un triunfo en siete encuentros.
En pleno Halloween, dicen las malas lenguas de la moda que el disfraz más vendido al momento es el uniforme del América. ¿Será?
Bueno, cómo andarán estas Águilas que en el nido ya extrañan a Cuauhtémoc, al “More”, al “Gringo” y hasta a Enrique Esqueda. Hoy el “Paleta” vestido de Tuzo con ese look a la “Conde de Montecristo” ha hecho suspirar a más de uno en Coapa. Quién lo hubiera imaginado.
Medallas
Vía twitter manifesté que existen medallas de plata que pueden dejar una mejor enseñanza y hasta un mejor sabor de boca que algunos oros.
De inmediato los pragmáticos en el tema “brincaron” para señalarme que nunca una plata tendrá más valor que una presea áurea. Completamente de acuerdo.
Señalé esto apenas culminó la batalla por el metal dorado en basquetbol varonil. Considero una gran hazaña la obtención de la medalla de plata dadas las circunstancias en las que se conformó la plantilla para Panamericanos y cómo encuentra actualmente nuestro basquetbol.
Me supo más que el oro de futbol en donde ganar era una obligación. No podemos comparar los “privilegios” de uno y otro combinado. Como ejemplo, la “SubCachonda” como es conocida en el bajo mundo, hasta durmió en las comodidades de un hotel de lujo y no en una villa olímpica –sin demeritar dicha infraestructura- .
Y así como el basquetbol, algunas otras disciplinas, sin reflectores, sin viáticos, sin uniformes y sin el apoyo que tiene el futbol, lograron preseas muy valiosas sin importar el nivel del podio.
A eso me refería cuando hablaba de ENSEÑANZA.