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Decano entre los guerreros elegidos por Luis Fernando Tena, la piel se le eriza -cual infante que abre un esperado regalo- al compartir la mágica combinación que halla en el Tricolor olímpico.
Carlos Salcido posee una de las hojas curriculares más extensas en el medio nacional (dos veces mundialista, cuarto lugar en una Copa Confederaciones, monarca de la Concacaf, campeón en el balompié europeo y local), pero los chicos del Flaco le enseñaron algo: sí es posible que la selección reúna talento y convicción.
Eso explica el especial fulgor que adquiere su mirada cuando imagina la aventura inglesa que comenzará el próximo jueves, contra Corea del Sur.
"Lo mental es básico. Sabes que muchos jugadores cuentan con calidad, pero mentalmente son muy débiles", sentencia el refuerzo del combinado Sub-23. "Creo que aquí están las dos cosas. Lo único que nos resta es mostrarlas".
Ninguno de sus compañeros tiene más experiencia o edad que él, pero el tapatío aprende cada que entrena con un grupo de jóvenes irreverentes, ajenos al fracaso... Verdaderamente acostumbrados al éxito y emocionados con la posibilidad de ganar la primera medalla olímpica en la historia del futbol mexicano.
"Han realizado muy bien las cosas en los torneos en los que han competido", valora. "En sí, ellos sólo se la están creyendo y eso lleva a que tengan más responsabilidad, a que puedan hacer mejor el trabajo".
Honesto, reconoce que el plantel dirigido por el Flaco "nos ha ilusionado a todos, por las cosas que han hecho en Guadalajara [oro en Juegos Panamericanos] y Francia [título en el Torneo Esperanzas de Toulon]".
Salcido, futbolista de los Tigres y uno de los líderes de este equipo, añoraba participar en la máxima justa deportiva del planeta, así es que no va a desperdiciar la oportunidad.
"Es un privilegio. Es uno de los torneos que me hacía falta jugar y estoy contento, agradecido con los profesores de la Selección", expresa. "[Siento] mucha responsabilidad, pero [estoy] alegre. Quiero disfrutarlo, sacarle el mayor de los provechos y aportar el granito de arena, como siempre.
"Mi reto más grande es acoplarme a ellos, entenderme, tratar de que no cambien conmigo, sino yo meterme a su ritmo e intentar hacer un equipo más fuerte".
En el que detecta esa invaluable combinación formada por capacidad y certeza de que se marcará un hito.
fjs