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Todavía tienen cara de niños. Ha pasado un año, pero el recuerdo vive. Es eterno. La piel vibra de nuevo al evocar las imágenes de aquel 10 de julio. Las sonrisas dejan ver los frenos en sus dientes. Giovani Casillas y Carlos Fierro, campeones del mundo Sub-17, celebran la gesta heroica del Estadio Azteca.
El Mundial de México 2011 está grabado con letras de oro en el libro de historia del balompié nacional. Doce meses después del triunfo por 2-0 ante Uruguay, en la gran final, los jóvenes jugadores rojiblancos definen aquel día bañado en gloria como un "hermoso recuerdo".
"Fue un momento inolvidable haber conseguido algo con tanta magnitud como un campeonato del mundo. Queda en un buen recuerdo por lo que se vivió con los compañeros, desde el hotel de concentración, en los entrenamientos. Son recuerdos hermosos", explica Fierro.
De aquel domingo memorable, guarda un fragmento específico. "Cuando mi compañero Briseño tomó la copa, el momento en el cual la levantó, gritamos de alegría porque éramos campeones del mundo. Desde el primer partido sabíamos que estábamos para buscar el título, más cuando llegamos al Azteca, porque estábamos a un paso de lograrlo", relata.
A un año de distancia, el presente es totalmente distinto. De esa generación dorada, Carlos Fierro es el jugador que más oportunidades ha recibido en Primera División, con Chivas.
"Me cambió totalmente la vida, estar en el primer equipo es totalmente diferente, cambió todo de manera radical. Nunca me ha afectado la fama, siempre he sido atento con las personas que desde el Mundial estaban apoyando", sentencia.
Giovani Casillas habla en el mismo tenor. Su sonrisa toma un brillo especial, pues tiene un recuerdo extra: cerca del final del duelo por el título, fue él quien marcó el 2-0 que amarró el campeonato y desató la fiesta en el Azteca, que se extendió por todo el país.
"La verdad que te deja marcado para toda tu vida ser campeón del mundo y mas aquí porque fue en el Azteca. Con ese gol que ya nos sentimos más tranquilos, la verdad que fue un momento muy hermoso para mí", asevera.
"Fue una experiencia muy hermosa quedar campeón del mundo. Hoy (martes) me levanté recordando eso y es un momento que se quedará por siempre. Con ese gol comencé a pensar ‘ya que se termine el partido, quiero ser campeón del mundo'. Fue inolvidable", añade Casillas.
Hoy, a 12 meses del título mundial, Giovani trabaja con el primer equipo del Guadalajara. Pero no todos sus compañeros han tenido la misma fortuna en sus respectivos equipos. "A nosotros nos dieron la oportunidad y la aprovechamos para mantenernos acá. A mis amigos les deseo lo mejor, mi apoyo está con ellos. Ojalá que no se desesperen, pronto tendrán la oportunidad", concluye.